La ingeniería de inferiores ideada por el sabio Celestino Golzio había comenzado a dar sus frutos a mediados de la década del 40. El equipo de primera división pasaba por un gran momento y masa de seguidores crecía partido a partido, lo que generaba un gran interés en los chicos que mostraban una gran avidez por el deporte de la pelota naranja.
Muchas son las historias que se recuerdan de ese exitoso período. Historias que hablan de victorias épicas, de jugadores que con el transcurrir de los años se transformaron en verdaderos íconos, de hombres que vivían para jugar y no jugaban para vivir. Nuestra Leyenda de hoy, Alberto Orlando Pesce, "Tito o, simplemente,el Plancha" fue uno de ellos.
Genuino producto de basquetbol barrial lanusense, Tito comenzó a mostrar sus grandes condiciones ya desde chico. Fue figura destacada de cuanto equipo de inferiores formó parte y ya con 20 años integró el plantel Granate que, por primera vez en la historia, logró alcanzar el podio allá por 1939.
Dueño elegante lanzamiento con una mano y de una depurada técnica para entrar en bandeja "Tito" era de esos jugadores que tenían "el aro entre ceja y ceja". De los que hacían goles que ganaban partidos. Y, esa condición, en una época en que cada poseción podía ser eterna y cada punto valía oro, lo transformaba en una pieza vital.
Tanto fue así, que, pronto, se ganó un lugar en los seleccionados de la ABBA y de la Liga Argentina para realizar giras por el interior del país. Algo verdaderamente inédito para los Granates. Un orgullo.
Todo marchaba sobre ruedas en la carrera de Tito hasta que llegó ese fatídico día en que, cansado de tantos fallos injustos, se deschavetó con el juez de turno y terminó siendo expulsado del juego. En la previa mucho se hablo sobre el fallo. Se presagiaba algo ejemplificador, impiadoso y así fue.Cien años de suspensión dictaminó el tribunal. Fue una bomba que devastó a los Granates. ¿Como que le dieron 100 años al Plancha? se preguntaban desolados los hinchas.
Fueron días difíciles. El Team en la cancha y los hinchas en las tribunas sufrieron su ausencia. "Nos falta el Hombre gol" decían. Los rumores de todo tipo arreciaron y prensa de la época también aportó lo suyo. Sin embargo, luego de muchas gestiones se logró lo que se consideraba una utopía y la ABBA decidió reducirle la pena.
El día que Tito volvió a las canchas no fue uno más. Sus compañeros de equipo, los hinchas y hasta sus ocasionales rivales lo festejaron. No era para menos. Había de por medio una trayectoria impecable.
La carrera de Tito en el Grana se extendió hasta finales de la década de 1940 y su nombre quedó grabado a fuego en los anales de la institución como un pionero del basquetbol Granate.
Autor: J.A.F (Leyenda Granates)

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